La violencia es un elemento inherente a la historia de la humanidad, ya sea como el resultado de la crisis de un sistema, la consecuencia de un cálculo estratégico o como producto de la estructura socio-cultural. En la actualidad, el incremento en los niveles de violencia está unido a conceptos como el poder, la dominación, la explotación y el discurso hegemónico. Diferentes formas de ejercer la violencia, que nos hacen convivir con violencias: política, social, cultural, económica, laboral, delictiva, escolar, familiar, de género, religiosa, racial o étnica, policial, institucional, entre otras.
La obra de Marco Prieto se caracteriza por dar un paso más en la reflexión sobre la violencia, utilizándola como herramienta creativa. El artista madrileño nos propone en su trabajo un diálogo que genere conciencia, invitándonos a dejar de ser indiferentes; superando esa apatía y desinterés ante situaciones violentas que hemos normalizado. En su nuevo proyecto individual en PNT, bajo el título de La Brecha, Marco Prieto para hablar de la violencia se centra en el conflicto.
Pensamos erróneamente que la violencia desintegra o divide los intereses de los individuos, sin embargo, es el conflicto quien lo ha hecho previamente. La violencia aparece cuando no se encuentran otros instrumentos para resolver el conflicto, personificándose como el resultado del conflicto y no al revés, ya que un conflicto puede existir sin que jamás se desplieguen actos de violencia. Por este motivo, debemos combatir la violencia con convivencia, buscando los medios para resolver nuestros conflictos.
La Brecha presenta una nueva dirección en el trabajo de Marco Prieto, donde destaca un cambio estético reduccionista.
Esta reducción no debilita su impacto, sino que lo hace más certero. Se busca reducir los elementos y las formas para resaltar la esencia material de la pintura de la obra. Un enfoque que sigue teniendo el golpe, la mancha y sus salpicaduras como protagonistas, pero realizando un ejercicio donde prima la fragilidad entre los límites. Sus composiciones, fruto de los impactos pictóricos, dejan de lado la figuración para centrarse en una violencia donde priman condicionantes espaciales, físicos y simbólicos. Un trabajo directo y matérico, que juega con la impulsividad y lo accidental de forma controlada, creando a través de un acto destructivo y violento. En esta exposición se abre una brecha, no solo en comparación con el trabajo anterior de Marco Prieto, sino también en el frente de batalla en el que combatimos cada día. — Óscar García García, comisario de la exposición