Shift alude a un cambio sutil, a un ligero desplazamiento que reajusta la mirada y modifica la forma en que percibimos la materia. No se trata de un giro brusco, sino de una transformación casi imperceptible en la que algo comienza a activarse. En el contexto de esta exposición, shift nombra el instante en que la materia deja de ser fondo para convertirse en presencia; cuando aquello que parecía estable empieza a vibrar, a respirar, a insinuar vida.
Cada obra nace no solo de la práctica individual de las artistas Ana Rod y María Cobas, sino de un diálogo creativo continuo, donde una inspira a la otra y viceversa.
Este intercambio se traduce en un flujo de experimentación mutua: las esculturas inspiran a las pinturas, y las figuras pictóricas conversan con las formas cerámicas logrando crear un universo compartido donde lo material y lo imaginario conviven de manera orgánica, recordándonos que la creación es siempre un proceso vivo, en perpetuo despertar. Las piezas de Ana Rod surgen de la observación de los procesos de organización de la vida y del mundo celular.
Pero en sus manos, los materiales dejan de ser inertes para convertirse en materia sensible, que se expande, se pliega y sugiere crecimiento. Cada pieza parece contener un pulso propio, un latido invisible que se despliega en la tensión entre interior y exterior, entre lo micro y lo macro. Mientras que los personajes de María Cobas habitan escenarios oníricos que se cruzan con ese universo orgánico.
Sus figuras no son estáticas: se adaptan, se suspenden y dialogan con el espacio que las rodea. Son presencias que parecen moverse al ritmo de la respiración de las esculturas, integrándose en un ecosistema compartido, donde lo imaginario y lo material coexisten en un flujo constante. En Shift, las obras se presentan como estados de vida, organismos que respiran, se activan y nos incluyen en su presencia. Las piezas de Rod y Cobas no existen de manera aislada: se influyen mutuamente, generando un ecosistema compartido. Siguiendo la reflexión de Karen Barad, para quien la materia no es pasiva sino activa, sensible y relacional: «La propia naturaleza de la materialidad es un entrelazamiento. La materia está siempre ya abierta, o más bien entrelazada, con el otro». — Laura Darriba